FILOSOFÁSTRICA (III): DONDE COMEN DOS, COMEN TRES
Por Antonio Garcia Sancho Este es un viejo axioma o refrán que me repetía mi madre a menudo y que luego he seguido oyendo a mis amigos o repitiéndolo yo mismo. “Donde comen dos…” se supone que implica que siempre puede invitarse a la mesa a un invitado más o a alguien que llega sin previo aviso a la hora de comer o de cenar. Sin duda, entra en el marco ético de esas máximas morales como “dar posada al peregrino” y “dar de comer al hambriento”. Pero a mí, más allá de todo eso, al escucharla de nuevo ayer, por casualidad, me remitió -quién sabe qué mecanismo de mi mente estaba, entonces, abierto-, a la paradoja del montón. La paradoja del montón es una vieja conocida de la filosofía de la lógica. Sin muchos rodeos, lo que plantea es lo siguiente: ¿en qué momento podemos llamar “montón” a un “montón” de cualquier cosa?. Imaginemos que tenemos un “montón” de arena. Escribo esto en verano así que, si me lee pronto y pasa sus vacaciones en la p...








