LAS REDES SOCIALES NO SON UN HUMANISMO
Por ANTONIO GARCÍA SANCHO / Filosofando.blogger.com
Sin negar las ventajas que suponen las tecnologías de la información, el presente ensayo se propone examinar el ecosistema de las redes sociales en diálogo con un conjunto de discursos filosóficos que, tomados en conjunto, revelan una misma tesis: la exposición continua a la mirada ajena que caracteriza la cultura digital no es una forma de reconocimiento humano, sino su sustituto empobrecido. Partiendo de la teoría sartreana de la mirada cosificadora, se construye un arco argumentativo que atraviesa la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, el fetichismo de la mercancía de Marx, la sociedad del espectáculo de Guy Debord, la psicopolítica de Byung-Chul Han y el simulacro de Jean Baudrillard. A lo largo de ese recorrido emerge un tercer actor que transforma radicalmente el esquema de dos: el algoritmo, una mirada sin rostro que cosifica con mayor eficacia y totalidad que cualquier conciencia humana. Frente a esta cadena de diagnósticos, la ética del rostro de Emmanuel Lévinas aparece si no como una solución, al menos sí como el horizonte que permite medir la profundidad de lo que se ha perdido: la posibilidad de un encuentro cara-a-cara donde el otro no sea un perfil, sino vulnerabilidad que reclama responsabilidad.
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